miércoles, septiembre 15, 2004

Después del verano

¿Qué hacer después de la orgía? ¿qué nos espera allá tras la puerta rojo chillón? ¿habrá novedades en los limpios campos del edén? Sentimiento de pérdida, pero sin saber exactamente lo que se ha perdido. Un día sucede a otro día, se esperan cambios, que la temporada sea mejor que la que quedó atrás, pero todo es en vano, hay un sentimiento de desasosiego, la calma no puede durar, nada puede cambiar, y sin embargo... se esperan acontecimientos después del domingo extendido del mes de agosto.

Estos días escucho un disco de la compositora finlandesa Kaija Saariaho que un amigo me mandó por correo, y que contiene obras mixtas, para instrumentos convencionales y electrónica en vivo, también con cinta pregrabada, en algunas. Música que se proyecta al nuevo siglo que ya vivimos. Música que promete un nuevo espacio de resonancia.

Espero que llegue noviembre para poder asistir --eso espero-- a la sesión doble de ópera en el Teatro de la Zarzuela, con piezas de Sylvano Bussotti, un compositor realmente exquisito y poco conocido en nuestro país. Pero para eso aún falta, y antes vendrán esos conciertos de la ONE con obras de Schönberg, Mahler y otros de hace ya un siglo. Parece que la música ésta es aceptada por fin, cuando ha cumplido cien años o más. Ahora ya está asimilada. Así somos, demasiado humanos todavía, divididos entre la vieja carnicería y el deseo de pensar de otra manera, de volver sutil lo todavía demasiado basto.