Entonces / Ahora
entonces me iba por los campos con un libro de Wittgenstein y me dedicaba a soñar con el tiempo que vendría, porque iba a ser brillante e iba a ser mío, y nada importaba
ahora es la desgracia y el tedio en mitad de un vacío que no tiene fin ni lo tendrá, el infierno en una tierra seca
entonces iba a los cine-clubs y viajaba en coche y hablaba de películas mágicas, cuando el cine todavía existía, no sabía yo que era su gloriosa decadencia
ahora los videojuegos, pero también el jazz, pero no como me gustaría, en una ciudad fría del norte y llena de humo gris, y de árboles en parques sombríos y muy bellos
entonces era el sexo a cualquier hora y quedar luego animal triste y dormir o no dormir, pero no importaba mucho y era todo un domingo por la tarde hablando con Frédérique y luego las cartas y antes una noche de fantasías sexuales, dormir juntos como en una peli francesa de autor, era la delicia y el tormento
ahora es la desidia, el acto vano, el quedar nervioso al borde del desierto, el bochorno y la Filmoteca del cine Doré en donde ya nadie fuma, mejor, pero ese ambiente se perdió, me fijo en la decadencia y no tengo ganas de seguir, Santa Isabel ya no es mi calle
entonces íbamos a Salobreña, íbamos a conciertos y obras de teatro, cada noche una fiesta, cada viaje un aventura, hablábamos hasta el amanecer, tumbados en un parque de mala muerte, no esta belleza tonta
ahora el cemento y el duelo y el sentir que los días pasan entre la indiferencia del mundo
ahora la crisis de la mitad de la vida las fieras de la moda los aparatitos el internet que no comunica con nadie porque no hay nadie al otro lado
malditas pantallas
entonces era feliz en cualquier parte no había borracheras solitarias
entonces Snoopy
ahora el pobre Spencer que ni siquiera sabe español, en su silla de ruedas, con su padre que viene a recogerlo, el cartón de vino, la cerveza caliente
no el ron a primeras horas de la tarde
no la locura de Alois
el mal de África
ahora la muerte
Música de nadie para nadie que no escucha y el latido cada vez más débil, y los malos sueños
ahora es la desgracia y el tedio en mitad de un vacío que no tiene fin ni lo tendrá, el infierno en una tierra seca
entonces iba a los cine-clubs y viajaba en coche y hablaba de películas mágicas, cuando el cine todavía existía, no sabía yo que era su gloriosa decadencia
ahora los videojuegos, pero también el jazz, pero no como me gustaría, en una ciudad fría del norte y llena de humo gris, y de árboles en parques sombríos y muy bellos
entonces era el sexo a cualquier hora y quedar luego animal triste y dormir o no dormir, pero no importaba mucho y era todo un domingo por la tarde hablando con Frédérique y luego las cartas y antes una noche de fantasías sexuales, dormir juntos como en una peli francesa de autor, era la delicia y el tormento
ahora es la desidia, el acto vano, el quedar nervioso al borde del desierto, el bochorno y la Filmoteca del cine Doré en donde ya nadie fuma, mejor, pero ese ambiente se perdió, me fijo en la decadencia y no tengo ganas de seguir, Santa Isabel ya no es mi calle
entonces íbamos a Salobreña, íbamos a conciertos y obras de teatro, cada noche una fiesta, cada viaje un aventura, hablábamos hasta el amanecer, tumbados en un parque de mala muerte, no esta belleza tonta
ahora el cemento y el duelo y el sentir que los días pasan entre la indiferencia del mundo
ahora la crisis de la mitad de la vida las fieras de la moda los aparatitos el internet que no comunica con nadie porque no hay nadie al otro lado
malditas pantallas
entonces era feliz en cualquier parte no había borracheras solitarias
entonces Snoopy
ahora el pobre Spencer que ni siquiera sabe español, en su silla de ruedas, con su padre que viene a recogerlo, el cartón de vino, la cerveza caliente
no el ron a primeras horas de la tarde
no la locura de Alois
el mal de África
ahora la muerte
Música de nadie para nadie que no escucha y el latido cada vez más débil, y los malos sueños
Etiquetas: Esperando nada
2 Comments:
Se autoinventan los dioses y mi vida no vale nada.
No valen los minutos ni vale el polvo.
Escucho el fin y el principio
que vacía las cosmogonias,
que crea las verdades y determina todo a su paso.
La espera hace que invente profecías autocumplidas,
la posibilidad de la locura, el miedo a la soledad.
Tras de mí, delante mía, relleno el espacio,
el vacío salvífico que me esfuerzo por no entender,
que condeno,
que me obliga a rezarle al cielo
y me sitúa en el centro de la nada.
Laura, seas quien seas, me encantan estos versos, hablan de ese vacío que aparece en los sueños, la angustia de la que tratamos de alejarnos apenas vemos la luz del día. Y sin embargo...
Tu perfil no sale, me gustaría que me escribieras...
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